sábado, 12 de mayo de 2018

Croquetones de setas y espinacas

¡Una de croquetas marchando! Las reinas del tapeo han llegado, pero claro había que hacer muchas adaptaciones para que no fueran prohibitivas como las croquetas a las que estamos acostumbrados. Bueno, en realidad, son tan grandes que me veo obligada a bautizarlas como croquetones.

Esta, es una versión muy sabrosa y diferente de la receta de croquetas que conocemos. Ni van fritas, ni llevan bechamel ni son una bomba para nuestro menú healthy. No es que consuma muchos rebozados, aunque estén hechos de forma más saludable, pero lo cierto es que, de vez en cuando, me apetece y con recetas como esta me quito el mono de croquetas.

Tiempo: 100 min.
Dificultad: fácil/media.
Apto para vegetarianos

INGREDIENTES (10 croquetones)
  • 1 Patata grande
  • 1 Taza de bebida vegetal (la que uséis)
  • 150 g de setas
  • 100 g de espinacas frescas
  • 2 Claras
  • Pan rallado integral
  • 2 Cucharadas de semillas de sésamo
  • 1 Cucharada de perejil fresco picado
  • 1 Cucharada de semillas de lino
  • 1 Cucharada de aceite de oliva (AOVE)
  • 1 Cucharadita de nuez moscada
  • 1 Cucharada colmada de queso crema light
  • 1 Cucharadita de ajo en polvo
  • Sal rosa

RECETA 
  1. Lo primero que vamos hacer es pelar la patata, lavarla y partirla en trozos. La cocemos durante 40 minutos, en abundante agua y a fuego bajo.
  2. Mientras, vamos lavando y cortando en trocitos muy pequeños las setas (yo utilicé unas tijeras porque me resultaba más fácil). Añadimos en una sartén media cucharada de aceite, sofreímos las setas a fuego alto junto con el ajo en polvo y una pizca de sal. Cuando estén casi hechas añadimos las espinacas también cortadas muy pequeñas. Salteamos hasta que esté todo listo y reservamos.
  3. Pinchamos con un tenedor la patata y si está blanda la sacamos, escurrimos y machacamos totalmente con el tenedor hasta que no queden grumos. Añadimos la bebida vegetal, nuez moscada, el queso crema y otra pizquita de sal. Vamos integrándolo todo hasta conseguir una mezcla cremosa pero no demasiado líquida.
  4. A continuación, mezclamos las setas y las espinacas que teníamos reservadas e integramos toda la mezcla. Dejamos enfriar en la frigorífico durante al menos 1 hora. Pasado ese tiempo, lo sacamos del frigorífico y procedemos a elaborar los croquetones. Echamos las claras en un plato y en otro el pan rallado, el lino y el sésamo. Hacemos bolas ayudándonos de la palmas de la mano y cuando tengamos una bola más o menos consistente la presionamos un pelín para darle esa forma alargada. La bañamos en las claras y luego la rebozamos. 
  5. Precalentamos el horno, ponemos papel vegetal sobre la bandeja y vamos posándolas separadas unas de otras. Cuando estén todas colocadas, echamos lo que queda de aceite (a poder ser en spray, sino repartirlo como podáis) y las horneamos a 180 °C durante unos 60 minutos dependiendo de vuestro horno.

 ¡Que os preste mucho!

sábado, 5 de mayo de 2018

Granola casera

La granola que encontraba ya hecha, siempre venía con muchos azúcares u otros ingredientes que no me parecían adecuados. Cuando comprobé lo sencilla y rápida que resultaba prepararla en casa, además lo deliciosa que estaba, no tuve dudas de que no volvería a comprarla más.

Esta es sin duda, una de mis mejores opciones para agregar al yogur. También se la añado a la bebida de avena, junto con trocitos de fruta natural o simplemente un poquito como snack resulta una idea estupenda. Me gusta muchísimo su sabor tostado, su dulzor pero sobretodo su toque crujiente que le da totalmente la esencia a esta receta. Quedarán unidos en pequeños bloques crunchy que son realmente adictivos.


Tiempo: 20 min.
Dificultad: fácil.
Apto para veganos.

INGREDIENTES
Nota: como la granola se sirve un poco al gusto, está pensado para que salga un bote y medio grande. En mi caso me da para un montón de raciones ya que uso una cucharada como mucho de cada vez.
  • 10 Cucharadas de copos de avena
  • 2 Cucharadas de semillas de lino
  • 4 Cucharadas de avellana triturada
  • 3 Cucharadas de nuez triturada
  • 1 Cucharada de chía
  • 3 Cucharadas de variado de semillas (pipas de girasol y calabaza peladas, sésamo, amapola y lino marrón)
  • 2 Cucharadas de arándanos deshidratados
  • 1 Cucharada de pasas
  • 3 Cucharadas de sirope de agave
  • 2 Cucharadas de aceite (AOVE)

RECETA
  1. Lo primero, introducimos las avellanas y las nueces peladas en la picadora. Trituramos hasta que queden trocitos pequeños y algo de polvo de los frutos.
  2. Lo siguiente, mezclamos en un bol la mezcla de la trituradora con el resto de sólidos excepto los arándanos y las pasas que se las añadiremos después del horneado. Mezclamos todo bien.
  3. A continuación añadimos el aceite y el sirope de agave. Revolvemos hasta que todo quede impregnado.
  4. Ahora, ponemos a precalentar el horno a 170 °C, colocamos el papel vegetal sobre la bandeja del mismo y con ayuda de una paletilla vamos echando la granola y extendiéndola hasta que quede plana. Introducimos en el horno durante 10 minutos, debe quedar doradito.
  5. Sacamos, dejamos enfriar unos minutos, revolvemos poco a poco para que nos queden algunos bloquecitos y añadimos los arándanos y las pasas. Los integramos con el resto de la granola y ya podemos guardar o consumir en cuanto enfríe.

¡Que os preste mucho!

Salteado de verduras al estilo thai

Aquí os traigo una de mis cenas más recurrentes cuando no me apetece hacer algo demasiado elaborado pero quiero algo delicioso… y sí, en este caso se puede tener todo. Este salteado resulta muy sencillito de elaborar y nunca me cansaré de comerlo ¡está tan rico!.

Tengo que reconocer que me encanta la comida asiática: china, tailandesa, japonesa… y antes solía pedir a domicilio esos menús que por cuatro duros traía arroz, noodles, pollo con almendras, etc. En resumen, una salvajada de comida en tuppers interminables que combinaban de maravilla con una noche de películas (o más, ya que te daba aquello para tres noches por lo menos). Aunque ya no llame a restaurantes asiáticos, me las ingenio para seguir teniendo sobre mi mesa recetas del otro lado del mundo, reinterpretándolas a mi manera y haciéndolas más saludables.


Tiempo: 10 min.
Dificultad: fácil.
Apto para veganos.

INGREDIENTES (2 personas)
  • ¼ Pimiento rojo
  • ¼ Pimiento verde
  • ½ Cebolla grande
  • 8 Espárragos trigueros
  • 100 g de tofu firme
  • ¼ Calabacín
  • 1 Zanahoria
  • 2 Cucharadas de Soja
  • 1 Cucharadita de jengibre rallado
  • 1 Cucharada de aceite (AOVE)
  • Sésamo tostado (al gusto)

RECETA
Nota: no se me olvidó echarle sal, es que la soja es ya muy salada de por si y si encima añadimos más sal, sería demasiada para mi gusto.
  1. Lo primero vamos a lavar y cortar las verduras y el tofu. El pimiento y la zanahoria en juliana, el calabacín en rodajas, el tofu en daditos pequeños, los espárragos en tres partes quitándole la parte dura de abajo y la cebolla, haremos un corte a la mitad y otros dos transversales hasta que nos queden 6 trozos grandes con sus respectivas capas cada uno.
  2. Ponemos una sartén a fuego medio con el aceite y echamos la cebolla, la zanahoria, el pimiento y los espárragos. Cuando ya estén algo hechos añadiremos el resto de verduras, el tofu y seguimos friendo.
  3. Subimos el fuego al máximo, echamos el jengibre rallado y vamos añadiendo cucharadas de agua para que vaya friendo. Seguimos revolviendo y añadiendo agua poco a poco antes de que se empiecen a pegar.
  4. Cuando estén bastante doradas (incluso algunas partes algo “turradas”) bajamos el fuego, añadimos la soja y revolvemos hasta que lo chupe todo. Servimos y esparcimos sésamo al gusto por encima.

¡Que os preste mucho!

Maki de arroz de coliflor y verduras

La primera vez que hice sushi, lo veía complicadísimo. Eso de enrollarlo con la esterilla y que quedasen esos rollitos tan perfectos... pero la realidad es que es muy sencillo, el vinagre apelmaza el arroz y hace que pegue muy bien con el alga nori, y a pesar de no ser el arroz de sushi al que estaba acostumbrada, este también adquiere una gran consistencia y no notaréis mucha diferencia a la hora de preparar los makis. Lo mejor de todo es que solo usaréis el microondas y vuestras manos.

Por otro lado, no he querido ponerle la gran característica del sushi, el pescado crudo. Me apetecía que fuese vegano, y la verdad es que no le faltaba nada. Es una receta con mucho sabor con la que conquistaréis a vuestros comensales o ¡el mundo si os lo proponéis! 
 


Tiempo: 30 min.
Dificultad: fácil.
Apto para veganos.

INGREDIENTES (45 piezas más o menos)
  • 5 Algas nori
  • 1 Coliflor
  • ¼ de pepino
  • ½ Zanahoria
  • 1 Aguacate
  • 10 Hojas de espinacas
  • 50 g Tofu firme
  • 3 Cucharadas de vinagre de arroz
  • ½ Cucharada de aceite de sésamo
  • 1 Pizca de jengibre
  • Salsa de soja

RECETA
Nota: Necesitaremos una esterilla para hacer el sushi, podréis encontrarla en supermercados, bazares, etc. También palillos pero eso ya será más opcional y dependerá un poco de la maña que tengáis con ellos.
  1. Primero, vamos a lavar la coliflor y la secaremos un poco. Escogeremos solo las flores, las vamos introduciendo en la picadora y triturando hasta que queden con un aspecto de granos de arroz. Cuando esté toda triturada la metemos al microondas a temperatura máxima unos 8 minutos.
  2. Mientras, vamos cortando el tofu en tiras rectangulares de 1 centímetro de lado y lo colocamos en un plato junto con el aceite de sésamo y el jengibre. Dejamos marinar unos minutos.
  3. Seguimos lavando y pelando las verduras. Las cortamos en tiras alargadas para que luego queden bien a la hora de colocarlas en nuestro rollito de sushi.
  4. Cuando esté la coliflor, la sacamos del microondas y le añadimos el vinagre de arroz. Revolvemos y extendemos en un plato amplio para que vaya enfriando. Mientras tanto, ponemos un plato con agua y la zanahoria introduciéndola al microondas durante 6 minutos al máximo.
  5. Cuando ya esté todo cortado y frío procederemos a preparar nuestros makis. Yo fui jugando con estos ingredientes y los hice de varios tipos: aguacate-tofu-pepino, espinacas-tofu-pepino-zanahoria, zanahoria-aguacate-pepino, espinacas-tofu-zanahoria-pepino y por último tofu-zanahoria-pepino-aguacate.
  6. Extendemos la esterilla y ponemos encima el alga nori dejando boca arriba la parte más rugosa. Echamos una capa finita de arroz dejando un borde en cada lateral de 1 centímetro aproximadamente. Siempre fijaros hacia que lado vais a enrollar vuestro rollito para colocar ahí los ingredientes. En el lado más cercano a nosotros colocamos las filas de ingredientes al gusto y con ayuda de la esterilla vamos enrollando. Enrollamos el alga tapando los ingredientes, presionamos y otra vez lo mismo hasta que nos quede un cilindro.
  7. Cuando los tengamos listos, cortamos con un cuchillo muy afilado y con un corte limpio, en unas 9 piezas cada rollito más o menos. Ponemos un cuenco con soja para mojar y ya estarán listos nuestros makis de coliflor.
 
¡Que os preste mucho!

domingo, 22 de abril de 2018

Zanca de pollo con verduras al vinagre

Esta receta resulta muy sorprendente y está buenísima, no hay más. Muy sencilla de elaborar, de hecho, prepararla será lo de menos y aunque haya que estar un pelín pendiente del horno, no requerirá tanta atención como otras recetas, por lo que podréis dedicar ese tiempo a la vida contemplativa o lo que se os ocurra mientras se va horneando poco a poco. A uno que yo me sé le encanta esta receta, sobretodo, ese sábado que tenemos tiempo para dedicar a la cocina, pero estamos más vagos de la cuenta. Siempre me dice: “¿Por qué no hacemos las zancas esas tan ricas con vinagre y verduras que es lanzarlo al horno y está?“ y sin duda, este sería un resumen en solo una frase, muy acertado, acerca del plato. Mi respuesta es siempre un si.

Utilizo algunas de las verduras que más me gustan horneadas y como casan con el pollo. En esta receta en concreto, me encanta comer la verdura en trozos grandes, que se note el sabor de cada una. Especiadas, avinagradas y lo más importante, deliciosas.


Tiempo: 1 h 45 min (1 h 35 min de horno).
Dificultad: fácil.

INGREDIENTES (2 personas)
  • 2 Zancas de pollo
  • 8 Espárragos trigueros
  • 2 Dientes de ajo
  • 2 Tomate en rama pequeños
  • 1 Cebolla morada pequeña
  • ¼ de pimiento rojo
  • ¼ de pimiento italiano
  • 1 Zanahoria
  • 2 Patatas pequeñas
  • 3 Cucharadas de vinagre de Módena
  • 2 Cucharadas de vinagre de Jerez
  • ½ Cucharada de aceite (AOVE)
  • 1 Cucharadita de pimienta negra molida
  • 1 Cucharada de albahaca
  • 1 Cucharadita de orégano
  • 1 Cucharada de tomillo
  • 1 Cucharadita de ajo en polvo
  • Sal rosa

RECETA
  1. Para empezar, lavaremos las verduras e iremos cortando algunas de ellas y poniéndolas en un recipiente apto para horno (yo utilicé una fuente de cristal). Los tomates en cuatro gajos cada uno, los trigueros les quitamos tres dedos del tallo y el resto en dos partes, la cebolla a la mitad, la zanahoria pelada y cortada en rodajitas pequeñas y estas a la mitad, las patatas sin piel muy finitas estilo paja, los pimientos en cuatro trozos grandes y el ajo lo echaremos entero, solo habrá que pelarlo.
  2. Ponemos a precalentar el horno a 180°C. Mientras añadimos sobre las verduras el tomillo, el orégano, casi toda la albahaca, pimienta negra al gusto y una pizca de sal. Revolvemos y añadimos 2 cucharadas vinagre de Módena, todo el vinagre de Jerez y el aceite. Seguiremos revolviendo hasta que quede todo impregnado e introducimos en el horno durante una hora, dándoles la vuelta al menos un par de veces.
  3. Ahora, vamos a poner a macerar el pollo con la cucharada restante de Módena, pimienta negra al gusto, ajo en polvo, lo que nos quede de albahaca y un pelín de sal. Impregnamos las dos zancas y dejamos macerar en la nevera un poco mientras se hornean las verduras.
  4. Cuando estén listas, sacamos la fuente del horno y colocamos el pollo (si tiene algo de líquido de las especias y el vinagre, lo agregamos también) entre las verduras y horneamos por 30 minutos más a la misma temperatura. Pasado ese tiempo apagamos, dejamos dentro otros 5 minutos y ya estará listo.
 
¡Que os preste mucho!

Bizcocho marmolado de plátano y chocolate (semi-húmedo)

Que combinación más perfecta la del plátano con el chocolate y eso que, este último, pega con muchísimos otros ingredientes. Este tándem culinario es una delicia única para muchos de nosotros. ¿a quién no le apetece un dulce para merendar? muy sencillita, una receta saludable para concedernos un capricho de vez en cuando y que poco tiene que envidiar a otros dulces.
 
Aunque bien es verdad que no es que tome mucho plátano en mi vida diaria, quise emplearlo en este bizcocho porque le aporta mucho sabor y dulzor, además de ese toque semi-húmedo que me encanta. Los bizcochos secos también están muy ricos, pero me apetecía mucho más este estilo que se te derrite en la boca.



Tiempo: 30 min.
Dificultad: fácil.

INGREDIENTES (8 personas)
  • 3 Plátanos maduros
  • 5 Claras de huevo
  • 4 Cucharadas de harina de avena
  • 2 Cucharadas de harina integral
  • 4 Cucharadas de bebida vegetal (yo utilicé de avena)
  • 1 Cucharada de cacao puro en polvo desgrasado
  • 2 Cucharadas del edulcorante líquido que utilicéis
  • 1 Tarrina de queso fresco batido 0.0% M. G.
  • ½ Sobrecito de levadura química (unos 7g aproximadamente)

RECETA
  1. Vamos a dividir la elaboración del bizcocho en dos partes: la de plátano y la de chocolate. Por lo tanto, usaremos dos boles para las mezclas. Dividimos las cucharadas de harina, las claras, el edulcorante, la levadura, y la tarrina de queso batido entre los dos recipientes en partes iguales.
  2. Batimos el plátano en el vaso de la batidora junto con dos cucharadas de bebida vegetal y lo echamos en uno de los recipientes. En el otro echaremos las otras dos cucharadas de bebida de avena y el cacao. Revolvemos ambas mezclas  y reservamos.
  3. En un recipiente apto para horno (yo utilicé un molde desmontable de 20 centímetros de diámetro) ponemos papel vegetal y vamos añadiendo las dos mezclas. Primero, pondremos una capa fina de la mezcla de plátano cubriendo toda la base. Encima, añadiremos la de chocolate, extendiéndola desde el centro haciendo un círculo más pequeño que el de la mezcla anterior.  El resto de las mezclas iremos intercalándolas agregando cucharadas como nos apetezca un poco. Cuando esté todo en el molde, haremos unas líneas con un palillo en la capa superior mezclando las dos masas.
  4. Introducimos en el horno durante 20 minutos a 170°C hasta que comprobemos con un pincho que este sale limpio, entonces, será cuando esté listo. Dejaremos en el horno al calor unos minutos más y ya podremos sacarlo.
  5. Desmoldamos cuando ya esté frío y ya estará preparado para servir.

¡Que os preste mucho!

Calamares encebollados

No sé si solo me pasa a mi, pero si pienso en calamares encebollados o en algún otro plato cocinado de la misma manera, siempre me viene a la cabeza una receta poco saludable y demasiado aceitosa. Nada más lejos de la realidad, las recetas pueden convertirse en aptas para nuestra vida sana sabiendo escoger las claves e ingredientes adecuados.
 
Aunque es sencilla de hacer puede darnos algo de pereza tener que caramelizar la cebolla poco a poco durante una hora, pero el resultado os aseguro que merecerá la pena. Nunca he sido tampoco la que pedía calamares cuando vamos a cenar de tapeo con los amigos, siempre iban delante muchas otras opciones, pero la verdad, es que esta forma de cocinarlos me encanta y sin duda, así, es una forma de disfrutar de ellos sin pecar en nuestra dieta. 


Tiempo: 1 h y 30 min.
Dificultad: fácil.

INGREDIENTES (2 personas)
  • 300 g de anillas de calamar (pueden ser congeladas, descongelándolas previamente)
  • 1 Cebolla
  • 1 Diente de ajo
  • 1 Vasito de vino blanco
  • 1 Guindilla
  • 1 Cucharada de perejil
  • Sal rosa

RECETA
  1. Lo primero que vamos a hacer es partir a cebolla en juliana, muy finita y la sofreiremos con una pizca de sal a fuego muy bajo en una sartén profunda durante una hora. Revolviendo de vez en cuando para que se vaya caramelizando poco a poco de forma natural.
  2. Pasada la hora; añadimos el perejil, el diente de ajo muy picadito y los calamares. Lo sofreímos todo durante 10 minutos.
  3. A continuación añadimos la guindilla, el vino blanco y otra pizca de sal. Dejamos cocinar a fuego bajo durante 20 minutos o hasta que se evapore todo el vino que será cuando ya esté listo. 

¡Que os preste mucho!

sábado, 21 de abril de 2018

Salmorejo ligero

Un plato tradicional de la cocina andaluza, cordobesa en concreto, que se sirve bien fresquito y entra que da gusto. Recuerdo un verano, hace unos años, que veníamos de viaje desde el sur y el calor era insoportable. Paramos a comer de camino en un sitio de comida casera y al entrar, sólo tenia clara una cosa: quería algo refrescante. Es ahí cuando surgió la idea de pedir salmorejo y la realidad, es que no estaba nada convencida. Una crema fría con una base de tomate que no tenía claro que me fuera a entusiasmar, pero al final después de muchas vueltas me decidí y fue una excelente elección que me daba fuerzas para continuar aquel caluroso viaje.

Aunque es muy fresquito y tan popular en el verano, no es que la receta tradicional sea lo más indicado para las dietas, por el pan, el exceso de aceite... (además si no me equivoco tampoco lleva pimiento) por eso era necesario darle unos retoques que lo convirtieran en un plato delicioso y saludable para disfrutar de los días de calor.



Tiempo: 25 min.
Dificultad: fácil.
Apto para vegetarianos.

INGREDIENTES (4 personas)
  • 4 Tomates grandes
  • ½ Calabacín
  • ½ Pimiento verde
  • 1 Tarrina pequeña de queso de Burgos 0.0 % M. G.
  • 1 Diente de ajo
  • 1 Cucharada de perejil
  • 2 Cucharadas de vinagre de manzana
  • 2 Cucharadas de aceite (AOVE)
  • Sal rosa

RECETA
  1. Pelamos el calabacín (la piel que vais a quitar podéis utilizarla para un revuelto, una sopa o lo que se os ocurra), lo troceamos en rodajas y lo ponemos a hervir a fuego bajo durante 15-20 minutos hasta que esté blandito.
  2. Mientras, podemos ir echando en un bol los tomates en trozos y sin piel, el pimiento, el ajo (sin el centro si no queréis que pique mucho al estar en crudo), las especias y la sal al gusto.
  3. Cuando esté el calabacín listo lo añadimos al bol y trituramos con la batidora hasta que quede una crema homogénea que será cuando añadiremos el vinagre.
  4. A continuación, echamos el aceite y empezamos a batir desde abajo unos 30 segundos a velocidad media. Subimos la potencia de la batidora y la movemos hacia arriba hasta que se integre todo.
  5. Por último, dejaremos enfriar en la nevera una hora como mínimo, y serviremos con unos daditos de queso de Burgos por encima.

¡Que os preste mucho!

Pizza de la huerta con base de brócoli y queso de cabra

¿No sabes que hacer con ese brócoli que te sobró? O simplemente ¿tienes antojo de una pizza de verdura y qué, además, sea fácil y deliciosa?. Imagínate que es fin de semana, tienes pendiente el capítulo de tu serie favorita y te apetece pizza pero quieres comer una receta más saludable ¡pues ya está! Esta será una opción estupenda, muy cómoda y sencillísima de elaborar con la que satisfarás el capricho de comerte una pizza aunque sea de manera diferente.
 
No como demasiado queso de cabra, pero hoy hice una excepción porque esta receta lo pedía a gritos y le aporta un toque increíble. Yo escogí las verduras que me parecía que mejor encajaban con el brócoli pero hay muchas más alternativas válidas con las que podréis hacer esta receta. 



Tiempo: 45 min.
Dificultad: fácil.
Apto para vegetarianos.

INGREDIENTES (2 personas)
  • 200 g de brócoli
  • ¼ de pimiento
  • ¼ de calabacín
  • ½ Cebolla pequeña
  • 2 Claras de huevo
  • ½ Tacita de queso rallado light
  • ¼ de rulo de queso de cabra (unas 2 rodajitas por persona)
  • 3 Cucharadas de tomate triturado
  • 1 Cucharadita de ajo en polvo
  • 1 Cucharada de orégano
  • 1 Cucharada de albahaca
  • Sal rosa

RECETA
  1. Lo primero que vamos a hacer es cortar el brócoli y hervirlo en agua durante 15 minutos a fuego bajo.
  2. Mientras, vamos cortando los vegetales: el pimiento y la cebolla en juliana y el calabacín en rodajitas finitas.
  3. Ponemos en un cazo el tomate a fuego bajo con una pizca de sal, el orégano y la albahaca. Removemos durante 5 minutos hasta que esté totalmente espesa y reservamos.
  4. Vamos precalentando el horno a 180°C y mientras sacamos el brócoli, lo pasamos por la trituradora y lo mezclamos en un bol con el ajo, las claras, la mitad de la tacita de queso rallado y una pizca de sal.
  5. Extendemos el papel de horno sobre la bandeja del mismo y vamos repartiendo nuestra mezcla con ayuda de los dedos (la masa será blandita y muy húmeda). Introducimos en el horno durante 15 minutos hasta que esté un poco dorada.
  6. A continuación, sacamos la bandeja del horno y repartimos el tomate con una cuchara por toda la base respetando los bordes. Echamos por encima el queso rallado que nos queda, los vegetales y el queso de cabra e introducimos en el horno durante 20 minutos más hasta que esté el queso fundido y los vegetales blanditos.

¡Que os preste mucho!

Cous cous rosa de coliflor con verduritas encurtidas


Como siempre me dice una buena amiga “es que te encanta cocinar siempre con mil colores” y tiene más razón que en un santo. La comida entra por los ojos, y aunque los sabores y la textura siempre son el determinante, que tenga una pinta saludable, apetitosa y divertida son esenciales para que nos apetezca probarlo y disfrutemos aún más de lo que estamos comiendo. Pero claro, ¿Quién mejor para dar color de forma natural a tus platos que los productos de la huerta?. Si es que, entre lo ricas, nutritivas y saludables que son, si encima tienen miles de coloridas combinaciones resultará imposible no adorarlas.

Así que hoy os traigo este “falso” cous cous de coliflor, que se puede comer como plato único o de acompañante en nuestro menú. Con unos sutiles toques especiados recordando el origen bereber de este producto y haciendo mi versión personal y vegana de uno de los platos estrella de la cocina árabe.



Tiempo: 20 min. (1 h de frigorífico).
Dificultad: fácil.
Apto para veganos.

INGREDIENTES ( 4 personas)
  • 1 Coliflor pequeña
  • ½ Bote de verduras encurtidas (en mi caso use un mix de vegetales con  zanahoria rallada, apio, pimiento rojo y pepinillos)
  • ½ Bote pequeño de remolacha rallada
  • 4 Pepinillos
  • 1 Manzana verde
  • 2 Cucharadas de vinagre de Módena
  • 1 Cucharada de aceite de oliva (AOVE)
  • 1 Cucharada de canela en polvo
  • 1 Cucharada de comino
  • ½ Cucharada de pimienta negra
  • Sal rosa

RECETA
  1. Primero vamos a cortar la coliflor, utilizando solo las flores sin el tallo, y las pasamos por la trituradora hasta que nos queden pequeñas bolitas que nos recuerden a la sémola de trigo.
  2. Ponemos en una sartén profunda a fuego alto (yo utilicé una paellera), la coliflor triturada junto con media cucharada de aceite. Sofreímos durante 5 minutos que será el momento donde añadiremos un vaso de agua junto con las especias y una pizca de sal. Cocinamos a fuego bajo durante 10 minutos. Si es necesario, añadiremos un pelín más de agua hasta que quede blanda pero relativamente compacta.
  3. Lavamos la manzana, la cortamos en tiritas pequeñas y la ponemos en un bol junto los encurtidos y los pepinillos en rodajitas finas. Removemos y reservamos.
  4. Cuando la coliflor esté lista la echamos en el bol junto al resto de ingredientes. Escurrimos y secamos las tiras de remolacha lo máximo posible ayudándonos de un papel de cocina. Con el poco líquido violeta que les quede impregnado, será como conseguiremos el color rosáceo del plato.
  5. Mezclamos la remolacha y la coliflor con el resto del bol. Añadimos el aceite y el vinagre e introducimos en la nevera durante una hora.
 
¡Que os preste mucho!

Ensalada de calabacin, piñones y queso de Burgos

Sin duda alguna, es una de mis ensaladas preferidas hasta la fecha, por su sencillez, por lo rápida que es de hacer y lo riquísima que está ¡no me canso de ella!. La idea surge de una ensalada que había comido en un restaurante vegetariano, aunque esta, era con nueces, aceitunas, queso feta y alguna vinagreta muy especiada. El resultado de esta experiencia, fue que me quedé totalmente prendada y sabía que tenía que ingeniármelas para hacer una en casa parecida, intentando darle un toque diferente y más saludable en algunos detalles.
 
El calabacín cortado finito y junto al vinagre quedará tan rico que no parecerá que esté crudo. Os servirá como guarnición para vuestro menú o incluso como plato único sera un puntazo.


Tiempo: 5 min.
Dificultad: fácil.
Apta para vegetarianos.

INGREDIENTES (2 personas)
  • ¼ de calabacín
  • 1 Tarrina pequeña de queso de Burgos 0.0% M. G.
  • 1 Cucharadita de piñones
  • 1 Cucharadita de orégano
  • 1 Cucharadita de ajo en polvo
  • 1 Cucharadita de pimienta negra molida
  • 2 Cucharadas de vinagre de vino blanco
  • 1 Cucharadita de aceite (AOVE)
  • Sal rosa

RECETA
  1. Lo primero, lavaremos el calabacín y lo cortamos en rodajas muy, muy finitas. El queso de burgos lo cortaremos en daditos.
  2. Mezclamos el vinagre, las especias y la sal en un bol.
  3. Echamos en él, el calabacín, los piñones y el queso. Revolvemos y ya estará lista para servir.

¡Que os preste mucho!

Cocido de garbanzos con espinacas

Una versión de un plato muy conocido en la cocina tradicional, muy sabroso y que gustará a toda la familia. Otra de los platos que hasta hace poco tiempo no comía, como son los garbanzos, y que a día de hoy me gustan mucho, incluso en sus versiones más de puchero. En invierno, con el frío, llegar a casa y comer algo calentito siempre sienta muy bien, con una elaboración sencilla e ingredientes muy comunes que podéis encontrar la tienda de debajo de casa.
 
No es el cocido de garbanzos al que estamos acostumbrados,con chorizos y grasa, pero está muy bueno y como se suele decir al día siguiente estará aún mejor. 



Tiempo: 2 h (90 min en cocer los garbanzos).
Dificultad: fácil.
Apto para veganos.

INGREDIENTES (4 personas)
  • 300 g de garbanzos cocidos
  • 150 g de espinacas
  • ½ Cebolla
  • ¼ de pimiento rojo
  • 2 Patatas cocidas
  • ½ Litro de caldo vegetal
  • 1 Cucharada de romero
  • 1 Cucharada de ajo en polvo
  • ½ Cucharada de pimentón de la vera
  • 1 Cucharada de pimentón dulce
  • 1 Cucharada de aceite (AOVE)
  • Sal rosa

RECETA
  1. Dejamos los garbanzos remojando la noche entera en abundante agua.
  2. Al día siguiente, los ponemos a cocer en agua con una pizca de sal durante hora y media a fuego medio. Si lo haces en olla exprés con media hora bastará. Cuando estén listos, los escurrimos y reservamos.
  3. A continuación cortaremos las verduras en trocitos pequeños y sofreímos en una olla con la cucharada de aceite. Luego iremos añadiendo agua poco a poco junto con las especias hasta que esté pochada.
  4. Echamos el caldo vegetal, los garbanzos, las espinacas y la patata previamente cocida. (Si no la tenéis, la cocéis a fuego medio en agua durante 20 minutos).
  5. Dejamos que se cocine a fuego bajo durante 30 minutos más y estarán listos para servir.

¡Que os preste mucho!

Albóndigas de berenjena en salsa de tomate

Desde pequeña, siempre han sido muy recurrentes en mi casa las albóndigas de carne picada, con salsa de tomate, pimiento, cebolla, etc. y acompañadas de unas patatas fritas. Luego, ibas a un bar a tomar el vermouth y también eran una tapita muy común. En definitiva, que cuando no era por uno era por otro, las albóndigas siempre estaban presentes.
 
Y ya, cuando se abrió la puerta de las albóndigas vegetales ¡fueron todo un descubrimiento!. Ofrecen muchas posibilidades con mezclas e ingredientes originales o simplemente re-inventar recetas tradicionales pero con una base vegetal. Llevan más tiempo porque no van fritas y serán más laboriosas de hacer pero merecerán mucho la pena. 



Tiempo: 1 h y 45 min.
Dificultad: fácil/media.
Apto para vegetarianos.

INGREDIENTES (4 personas)
  • 2 Berenjenas
  • 1 Cebolla
  • 1 Pimiento rojo
  • 2 Zanahorias grandes
  • 2 Claras de huevo
  • 2 Cucharadas de salvado de avena
  • 1 Cucharada de harina de avena
  • 1 Cucharada de ajo
  • 1 Cucharada de orégano
  • Sal rosa

RECETA
  1. Lo primero que vamos hacer es partir las berenjenas a la mitad y meterlas al horno a 180 °C unos 30 minutos o hasta que las pinchemos y veamos que están blandas.
  2. Mientras, podemos ir pelando las verduras, excepto la zanahoria, en trocitos medianos y las sofreímos durante 5 minutos a fuego alto en una olla con una cucharada de aceite, el orégano y una pizca de sal. Cuando estén pochadas, reservamos.
  3. Cuando las berenjenas se hayan terminado de hornear, las vaciamos desechando la piel y las echamos en un bol junto con el ajo y otra pizca de sal. Revolvemos y vamos aplastando con el tenedor hasta que nos quede una pasta homogénea.
  4. A continuación, agregamos las claras y revolvemos. Añadimos la harina,  el salvado de avena y removemos hasta que nos quede una mezcla relativamente consistente para hacer unas bolas (aunque nos quedarán blanditas, bastante más que las de carne).
  5. Ponemos el horno a precalentar a 200°C. Ahora ya podemos ir haciendo las albóndigas, redondeándolas con las palmas de las manos, vamos haciendo bolas y posándolas en la bandeja del horno sobre papel vegetal. Horneamos durante 45 minutos, dándoles la vuelta una vez a los 20 minutos.
  6. Pelamos las zanahorias y las cortamos en rodajas de unos 3 cm de grosor. Hervimos en agua durante unos 20 minutos a fuego medio.
  7. Echamos el tomate triturado junto con un vaso de agua en la olla donde estaban las verduras y cocinamos a fuego bajo durante 25 minutos. Pasado este tiempo echaremos en un recipiente la mezcla y la pasaremos la batidora hasta conseguir una salsa homogénea que será cuando la volvamos a echar a la olla, añadiendo la zanahoria y cocinando a fuego bajo.
  8. Cuando estén las albóndigas horneadas, las introducimos en la olla con cuidado de que no se nos deshagan y cocinamos un cuarto de hora más. Ya estará listo para servir.

¡Que os preste mucho!

lunes, 16 de abril de 2018

Hummus de aguacate


No puedo negar que estoy muy viciada al hummus, no solo por lo riquísimo que está, si no por lo fácil y cómodo que es de hacer. Esta receta original de los países árabes, resulta un éxito en todas las ocasiones: me la he llevado a cenas con amigos, familiares, festivales… donde cuadre siempre habrá amantes del hummus. En todos partes encontraréis a alguien que diga (como decía yo antes) “no me gustan los garbanzos” y os diré que da igual, que el hummus sabe a especias, al tahini, a aguacate en este caso… y si también a garbanzos pero está claro que a muchas más cosas.

Voy variando los ingredientes, incluso los de la base para que sean sabores diferentes y poder seguir disfrutando del hummus de manera saludable. Acompañado de crackers de centeno, de sésamo, de crudités de zanahoria y apio... En definitiva, os chupareis los dedos.



Tiempo: 5 min.
Dificultad: fácil.
Apto para veganos.

INGREDIENTES
  • 250 g de garbanzos cocidos
  • 1 Aguacate
  • 1 Cucharadita de comino
  • ½ Cucharadita de ajo
  • ¾ del zumo de un limón
  • 1 Cucharada de sésamo
  • 1 Cucharada de aceite AOVE
  • 1 Pizca de pimentón dulce
  • Sal rosa


RECETA (4 personas)
  1. Lo primero que vamos hacer es el tahini, un poco a nuestra manera. Echamos en el vaso de la batidora el sésamo, el aceite y 2 cucharadas de agua. Lo batimos todo hasta que quede una pasta homogénea.
  2. A continuación echamos los garbanzos cocidos, el aguacate, el ajo, el limón y el comino. Pasamos por la batidora hasta dejarlo cremoso, si es necesario podéis agregar un poco de agua.
  3. Por último espolvoreamos la pizca de pimentón dulce y estará listo para tomar.

¡Que os preste mucho!

Crumble de ciruela y mango

Está claro que la mejor forma de comer fruta es lavarla y a la boca, y ya por si sola es todo un manjar. Pero es cierto que dan tantísimo juego en la cocina, tanto en la dulce como en la salada, que es imposible resistirse a ellas y a sus miles de combinaciones. En este caso, para llegar a las frutas tendrás que comerte un crujiente de lino, avena y nuez. La recompensa está buenísima pero el trámite crunchy será un dulce castigo, no cabe duda. 

Obviamente, aunque está inspirada, no es la receta de tarta crujiente a la que estáis acostumbrados, pero seguro que os encantará, y más cuando veáis lo sencilla y cómoda de hacer que es. 



Tiempo: 40 min. (horno 30 min).
Dificultad: fácil. 
 
INGREDIENTES ( 4-6 personas)
  • ½ Mango
  • 3 Ciruelas
  • ½ Tacita de nuez mondada
  • ½ Tacita de copos de avena
  • 2 Cucharadas de lino
  • ¼ Limón
  • 1 Cucharada de canela
  • 2 g de stevia o del edulcorante que utilicéis habitualmente
  • ½ Vasito de bebida vegetal (yo usé de avena)
  • 1 Cucharada de harina de avena
  • 1 Cucharada de sirope de agave


RECETA
  1. Primero; lavamos, pelamos y cortamos las frutas en trocitos de unos 2 centímetros. Los echamos en un cazo junto a la canela, la stevia, el limón y medio vasito de agua. Ponemos a fuego alto y vamos revolviendo. Cuando empiece a hervir, bajamos a fuego bajo y dejamos durante 10 minutos revolviendo cada poco.
  2. Mientras, vamos haciendo la mezcla crujiente. Echamos en un bol los copos de avena, el lino y la nuez partida en trocitos pequeños. Echamos la bebida de avena en un bol con el sirope de agave y vamos integrándolo con las varillas. Ahora, iremos poco a poco echando la harina y batiendo con las varillas hasta que quede todo bien mezclado.
  3. Pasados los 10 minutos y con la fruta almibarada, la extenderemos en una fuente de horno y dejamos que enfríe unos minutos. Mientras, echaremos la mezcla líquida con la harina, los cereales y los frutos secos. Revolvemos bien hasta que se impregne todo. Cuando la fruta haya enfriado y solidificado un pelín, extendemos el crujiente por encima.
  4. Por último, horneamos durante unos 30 minutos a 180°C. Y cuando veamos que está dorado y durillo por arriba, ya estará listo.

¡Que os preste mucho!

miércoles, 4 de abril de 2018

Hamburguesa de brocoli y calabaza con pan de semillas casero

Para mí, claramente hay dos tipos: la hamburguesa a secas, que te comes con unos trigueros, una ensaladita, un puré rico, etc, y luego está la HAMBURGUESA en mayúsculas, o la hamburguesota como la llamo yo en el entorno familiar. Esta última, con sus vegetales, su salsa y su pan te harán sentir que estás pecando en un sitio de estos sesenteros con gramola y patinadores con bandejas repletas de batidos. Lo bueno es, que el único pecado aquí es ¡lo riquísima que está!.

También hay otro cambio a parte de que sea saludable, y es que es una hamburguesa vegetariana, que si os gustan, esta os encantará porque la combinación calabaza y brócoli es simplemente perfecta. Y el pan, no merece la pena comprarlo con lo poco que se tarda en hacerlo y lo rico que resulta con las semillas crujientes por encima. Así que espero que la disfrutéis como cuando éramos niños (¡y no tan niños!) y nos llevaban a comer hamburguesa y nos alegraban el día.


Tiempo: 30-40 min. aprox.
Dificultad: fácil/media.
Apta para vegetarianos.

INGREDIENTES (2 personas)
  • 100 g de brócoli
  • 80 g de calabaza
  • 2 Cucharadas harina integral
  • 2 cucharadas de salvado de avena
  • 1 Huevo
  • 10 Hojas de espinacas
  • ½ Tacita de rúcula
  • 1 tomate natural
  • ¼ Cebolla grande
  • 2 Lonchas de queso havarti light
  • ½ Queso fresco batido 0,0% M.G.
  • 1 Cucharadita de mostaza Dijon
  • ½ Cucharada de aceite (AOVE)
  • 1 Cucharadita de ajo
  • 1 Cucharadita de pimienta negra
  • Sal rosa
     Y para el pan:
  • 1 Tacita de harina de avena
  • 1 Tacita de harina de almendra
  • 1 Sobre de levadura de panadería (unos 5 g)
  • 1 Puñadín de semillas de lino
  • 1 Puñadín de pipas variadas (calabaza, girasol...)
  • 4 Cucharadas de bebida vegetal
  • 1 Cucharada de orégano
  • 1 Cucharada de cebolla en polvo
  • Sal rosa

RECETA
  1. Primero vamos a hacer nuestro pan de hamburguesa. Disolvemos en la bebida vegetal templada la levadura unos minutos hasta que nos salga espumilla, tened cuidado y no la calentéis mucho o matareis la levadura. A continuación, lo mezclamos en un bol con la harina de avena y la de almendra, el orégano, la cebolla en polvo, y la sal. Cuando tengamos una masa que no se pegue a los dedos la dividimos en dos, hacemos una bola, la aplanamos dejando el grosor que queramos y cuando esté listo echamos por encima las semillas de lino y el resto de pipas hundiéndolas un poco en la masa. Metemos al horno durante 15 minutos a 200 °C.
  2. Mientras el pan se hornea, prepararemos nuestra hamburguesa. Pasamos por la trituradora el brócoli y la calabaza. Después, cuando esté bastante picado, lo echamos en un bol junto a la pimienta, el ajo, el huevo, la harina integral, el salvado de avena y una pizca de sal. Integramos todo bien, cogemos un puñado de nuestra mezcla y le vamos dando forma de hamburguesa.
  3. Cuando el pan esté listo lo sacamos del horno y dejamos que enfríe un pelín antes de partirlo a la mitad (también se pueden meter cuatro cachos y así no tendréis partirlo y os quedará turrado por ambas caras,  hacedlo como más os guste).
  4. Ahora, ya podemos encender la plancha o poner al fuego la sartén que vayamos a utilizar para las hamburguesas. Echamos el aceite y las vamos friendo poco a poco y dando vueltas. 
  5. Vamos lavando y cortando los demás vegetales. Las espinacas y la rúcula no hace falta cortarlas, pero la cebolla la cortaremos en tiras finas y el tomate en cuatro rodajas.
  6. Para hacer la salsa sólo tenemos que mezclar el queso fresco batido y la mostaza Dijon.
  7. Mientras las hamburguesas se van haciendo, echaremos también la cebolla. Podemos ir, mientras, montando nuestra hamburguesa: pan abajo, salsa, espinacas, rúcula y el tomate.
  8. Cuando ya estén casi hechas echamos el queso sobre cada una, dejamos un minuto para que funda y sacamos la hamburguesa posándola encima del tomate. Echamos la cebolla por encima, y ya podemos ponerle la tapa ¡y a disfrutar!.

Sugerencia: podéis acompañar esta hamburguesa con esta deliciosa ensalada de col.

¡Que os preste mucho!

Ensalada de col y zanahoria

Es una ensalada muy conocida por las películas hollywoodienses, nos imaginamos a una familia acompañando una cena cualquiera, con esta ensalada como guarnición, o a una pandilla de jóvenes en una cafetería comiendo comida rápida junto a la, también llamada, coleslaw. Es una de esas ensaladas que siempre nos quedará genial acompañando una carne a la plancha, un wrap o una hamburguesa.

Esta receta tiene algunos cambios respecto a las versiones más tradicionales que van con mayonesa, así que yo opte por añadirle queso batido 0.0% M. G., que a pesar de que le de un toque diferente, queda muy sabrosa y seguirá conservando la magia de este plato, el toque crujiente que le aporta la col. Es sencillísima de hacer así que cualquier momento será el idóneo para acompañar vuestro menú con esta ensalada.



Tiempo: 5 min.
Dificultad: fácil.
Apto para vegetarianos.
INGREDIENTES ( 2 personas)
  • 150 g de col lisa
  • 1 Zanahoria pequeña
  • ½ Manzana
  • 1 Queso fresco batido 0.0% M. G.
  • 1 Cucharadita de limón o de vinagre de manzana
  • 1 Pizca de pimienta negra
  • Sal rosa

RECETA
Opcional: podéis echar al queso batido media cucharadita (más si lo queréis más picante) de mostaza Dijon.
  1. Primero vamos a cortar la col en tiras largas y finas, las zanahorias lo mismo o si tenéis un rallador de juliana también os quedara muy bien y os facilitará mucho el proceso. Añadimos la manzana en tiritas y revolvemos todo.
  2. Por último, haremos la salsa de queso batido, echamos una cucharada de vinagre, la pimienta y la sal y revolvemos hasta que se integre todo. Mezclamos con el resto de la ensalada y ya estará lista para servir.

¡Que os preste mucho!

sábado, 31 de marzo de 2018

Cupcake de brownie de chocolate, plátano y nueces

Ya tocaba subir un plato con una de mis frutas favoritas del mundo ¡el plátano! el cual le da muchísimo sabor y ese toque húmedo que le queda genial. Si encima, otro de los ingredientes, el chocolate, que es mi perdición (y la de muchos, lo sé) todo apunta a que estamos ante un postre-pecado, ¡pero no!, este cupcake está pensado para aquellos a los que de vez en cuando nos gusta comer un dulce, y más si es tan fácil y cómodo de llevar como este.

Además, podemos llevarlo a esa merienda en casa de unos amigos, los cuales, por cierto, quedarán muy satisfechos y sorprendidos de que esta delicia no sea prohibitiva. Se puede servir caliente, aunque frío también estará muy bueno. Donde queráis y como queráis sera una dulce delicia. 



Tiempo: 30 min. (20 de horno).
Dificultad: fácil.

INGREDIENTES ( 6-8 personas)
  • 4 Cucharadas de harina de avena
  • 4 Cucharadas de harina de almendra
  • 1 Huevo y 1 clara (o 2 claras)
  • 2 Plátanos
  • 1 Taza de nuez mondada
  • 1 Cucharada de sirope de agave
  • 6 Cucharadas de leche vegetal
  • 1 Cucharada de esencia de vainilla
  • 3 Cucharadas de cacao en polvo desgrasado
  • 2 Cucharadas de levadura química
  • 1 Cucharada de canela
  • 4 g de stevia (o el endulzante al que estéis acostumbrados)

RECETA
Nota: Esta receta está pensada para que salgan 6 cupcakes. Voy a utilizar un molde de silicona que tiene 6 compartimentos.
  1. Empezaremos cortando plátano y medio en trocitos pequeños, utilizando el otro medio para hacer 6 rodajas que colocaremos sobre cada cupcake como decoración. Con las nueces haremos lo mismo dejando aparte unos 12 trozos para poner encima.
  2. Ahora, vamos a mezclar por un lado la leche, el sirope de agave, la esencia de vainilla, el huevo y el plátano en trocitos. En otro bol mezclaremos los demás ingredientes y los iremos integrando poco a poco con la parte líquida.
  3. Cuando tengamos nuestra mezcla y todo bien integrado, la repartimos entre los 6 compartimentos de nuestra bandeja de silicona y les colocaremos, con cuidado de no hundirlas, las rodajas de plátano y las nueces.
  4. Horneamos a 190°C unos 15-20 minutos, vigilándolo cada poco, y por último comprobaremos con un pincho si está cuajado y ya estarán listos. 

¡Que os preste mucho!

Pollo guisado con verduras y mango

Me encanta el toque exótico que le da la fruta a la comida salada y si a ello le añadimos también verduras dulces, como la zanahoria o mi querida calabaza, nos quedará una receta muy original. Además el pollo es una carne que adhiere muy bien los sabores de las verduras, del mango o de lo que le quieras echar, “muy agradecida” como diría mi abuela, mi gran mentora en la cocina. Llevo viéndola toda la vida en casa cocinar el pollo guisado de manera tradicional, con sus verduras o su salsa de las mismas (con el pan moja que te moja) y acompañado de patatas. Muchas veces, asociamos el pollo guisado con una receta casera y no muy sana, pero está claro que esa concepción puede cambiar siguiendo unas cuantas claves que lo convierten en un menú muy sabroso y saludable.
 
Es muy sencilla y podréis hacerla en grandes cantidades para una celebración, congelar o llevaros al trabajo. Y si os sobra mango, está tan rico solo, con yogur, en un postre... Que seguro que no se os pierde.



Tiempo: 2 h (1 h y media de cocción).
Dificultad: fácil.

INGREDIENTES (2 personas)
  • 200 g de filetes de pollo (valdrían también pechuguitas)
  • ½ Mango
  • ¼ Calabacín
  • ½ Cebolla morada pequeña
  • ¼ Pimiento rojo
  • ¼ Pimiento amarillo
  • ¼ Pimiento verde
  • 8 Tomatitos cherry
  • 150 g de calabaza
  • 1 Cucharada de maíz cocido
  • 1 Vaso de vinagre de manzana
  • 1 Vasito de vino blanco seco
  • 1 Limón
  • 1 Cucharada de aceite (AOVE)
  • 1 Cucharada de ajo en polvo
  • Pimienta negra al gusto
  • 1 Cucharadita de jengibre
  • Sal rosa

RECETA
  1. Lo primero que haremos será poner el pollo a marinar con la pimienta negra, el ajo en polvo, el medio vaso de vinagre de manzana, el jugo  de limón y una pizca de sal al gusto. Lo dejaremos en el frigorífico tapado durante 1 hora por lo menos.
  2. Mientras, podemos ir preparando las verduras, las cuales lavaremos y cortaremos en trocitos pequeños excepto la calabaza que la usaremos como falsa-patata o “patatas de calabaza” la cual cortaremos en 8 trozos de unos 3-4 cm aproximadamente.
  3. Ponemos en una olla, a fuego alto, media cucharada de aceite, echamos toda la verdura y sofreímos hasta que se quede sin aceite y ahí, es cuando echaremos el vino blanco, el resto del vinagre, el jengibre y otra pizca de sal. Rellenamos el resto de la olla con agua hasta cubrir las verduras y las dejaremos a fuego bajo para que se vayan cocinando poco a poco. 
  4. Cuando lleven las verduras un cuarto de hora, más o menos, cortamos el mango en trozos pequeños y lo echamos a la olla.
  5. Pasada la hora de marinado, sacamos el pollo del frigorífico y la mezcla de limón, vinagre y especias la echaremos a la olla con las verduras. El pollo lo vamos a freír a fuego alto en una sartén a parte, hasta que deje de estar crudo pero sin estar turrado. Si se nos acaba el aceite, podemos añadir un poco de agua.
  6. Cuando las verduras lleven una hora cocinándose, cogemos dos cucharones colmados de las mismas (evitando la calabaza) y con un poco del caldo del propio guiso, las pasamos por la batidora. Echamos la salsa de nuevo a la olla y le añadimos el pollo.
  7. Por último, dejaremos el pollo y las verduras cocinándose durante media hora más o hasta que la salsa esté bastante espesa, que será cuando ya esté listo para servir. 

¡Que os preste mucho!