Crumble de ciruela y mango
Está claro que la mejor forma de comer fruta es lavarla y a la boca, y ya por si sola es todo un manjar. Pero es cierto que dan tantísimo juego en la cocina, tanto en la dulce como en la salada, que es imposible resistirse a ellas y a sus miles de combinaciones. En este caso, para llegar a las frutas tendrás que comerte un crujiente de lino, avena y nuez. La recompensa está buenísima pero el trámite crunchy será un dulce castigo, no cabe duda.
Obviamente, aunque está inspirada, no es la receta de tarta crujiente a la que estáis acostumbrados, pero seguro que os encantará, y más cuando veáis lo sencilla y cómoda de hacer que es.
Tiempo:
40 min. (horno 30 min).
Dificultad: fácil.
INGREDIENTES
(
4-6 personas)
- ½ Mango
- 3 Ciruelas
- ½ Tacita de nuez mondada
- ½ Tacita de copos de avena
- 2 Cucharadas de lino
- ¼ Limón
- 1 Cucharada de canela
- 2 g de stevia o del edulcorante que utilicéis habitualmente
- ½ Vasito de bebida vegetal (yo usé de avena)
- 1 Cucharada de harina de avena
- 1 Cucharada de sirope de agave
RECETA
- Primero; lavamos, pelamos y cortamos las frutas en trocitos de unos 2 centímetros. Los echamos en un cazo junto a la canela, la stevia, el limón y medio vasito de agua. Ponemos a fuego alto y vamos revolviendo. Cuando empiece a hervir, bajamos a fuego bajo y dejamos durante 10 minutos revolviendo cada poco.
- Mientras, vamos haciendo la mezcla crujiente. Echamos en un bol los copos de avena, el lino y la nuez partida en trocitos pequeños. Echamos la bebida de avena en un bol con el sirope de agave y vamos integrándolo con las varillas. Ahora, iremos poco a poco echando la harina y batiendo con las varillas hasta que quede todo bien mezclado.
- Pasados los 10 minutos y con la fruta almibarada, la extenderemos en una fuente de horno y dejamos que enfríe unos minutos. Mientras, echaremos la mezcla líquida con la harina, los cereales y los frutos secos. Revolvemos bien hasta que se impregne todo. Cuando la fruta haya enfriado y solidificado un pelín, extendemos el crujiente por encima.
- Por último, horneamos durante unos 30 minutos a 180°C. Y cuando veamos que está dorado y durillo por arriba, ya estará listo.
¡Que os preste mucho!

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