Salmorejo ligero
Tiempo: 25 min.
Un plato tradicional de la cocina andaluza, cordobesa en concreto, que se sirve bien fresquito y entra que da gusto. Recuerdo un verano, hace unos años, que veníamos de viaje desde el sur y el calor era insoportable. Paramos a comer de camino en un sitio de comida casera y al entrar, sólo tenia clara una cosa: quería algo refrescante. Es ahí cuando surgió la idea de pedir salmorejo y la realidad, es que no estaba nada convencida. Una crema fría con una base de tomate que no tenía claro que me fuera a entusiasmar, pero al final después de muchas vueltas me decidí y fue una excelente elección que me daba fuerzas para continuar aquel caluroso viaje.
Aunque es muy fresquito y tan popular en el verano, no es que la receta tradicional sea lo más indicado para las dietas, por el pan, el exceso de aceite... (además si no me equivoco tampoco lleva pimiento) por eso era necesario darle unos retoques que lo convirtieran en un plato delicioso y saludable para disfrutar de los días de calor.
Aunque es muy fresquito y tan popular en el verano, no es que la receta tradicional sea lo más indicado para las dietas, por el pan, el exceso de aceite... (además si no me equivoco tampoco lleva pimiento) por eso era necesario darle unos retoques que lo convirtieran en un plato delicioso y saludable para disfrutar de los días de calor.
Tiempo: 25 min.
Dificultad: fácil.
INGREDIENTES (4
personas)
- 4 Tomates grandes
- ½ Calabacín
- ½ Pimiento verde
- 1 Tarrina pequeña de queso de Burgos 0.0 % M. G.
- 1 Diente de ajo
- 1 Cucharada de perejil
- 2 Cucharadas de vinagre de manzana
- 2 Cucharadas de aceite (AOVE)
- Sal rosa
RECETA
- Pelamos el calabacín (la piel que vais a quitar podéis utilizarla para un revuelto, una sopa o lo que se os ocurra), lo troceamos en rodajas y lo ponemos a hervir a fuego bajo durante 15-20 minutos hasta que esté blandito.
- Mientras, podemos ir echando en un bol los tomates en trozos y sin piel, el pimiento, el ajo (sin el centro si no queréis que pique mucho al estar en crudo), las especias y la sal al gusto.
- Cuando esté el calabacín listo lo añadimos al bol y trituramos con la batidora hasta que quede una crema homogénea que será cuando añadiremos el vinagre.
- A continuación, echamos el aceite y empezamos a batir desde abajo unos 30 segundos a velocidad media. Subimos la potencia de la batidora y la movemos hacia arriba hasta que se integre todo.
- Por último, dejaremos enfriar en la nevera una hora como mínimo, y serviremos con unos daditos de queso de Burgos por encima.
¡Que os preste
mucho!

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