Porridge de chía con arándanos
Recuerdo la primera vez que me hablaron de él… ¿"Porri" qué? Pero todas mis dudas se disiparon cuando lo probé por primera vez, lo hice de café y chocolate; aquello estaba de muerte y lo mejor de todo, había tardado menos en hacerlo que en leer la receta. Sencillísimo, sabroso y para toda la familia con millones de combinaciones y sabores en tu boca. Podéis desayunarlo, merendarlo, llevároslo al trabajo… lo que queráis.
Y ya, si a todo esto le juntamos uno de los llamados frutos rojos, lo difícil será escoger con cuál nos quedamos. Yo me decidí finalmente por los arándanos que están buenísimos e incluso podéis usarlos congelados, que también quedan muy bien y no cambiará mucho el resultado final.
Tiempo:
5 min. (3 h en el frigorífico).
Dificultad: fácil.
INGREDIENTES
(2 personas)
- 200 ml de bebida vegetal (la que uséis normalmente)
- 6 Cucharadas de chía
- 1 Cucharadita de copos de avena
- 1 Cucharadita de sirope de agave
- 40 g de arándanos
RECETA
- Lo primero que vamos a hacer es lavar los arándanos y echamos la mayoría (los otros serán los que pongamos encima de cada botecito) en el vaso de la batidora donde los mezclaremos con el resto de ingredientes. Si queremos usar arándanos congelados deberemos descongelarlos previamente.
- En el mismo vaso, echamos la leche vegetal, el sirope de agave y lo batiremos hasta que nos quede un líquido homogéneo.
- Vertemos la mitad en cada botecito hermético y a continuación echamos la chía (3 cucharadas como mucho por recipiente) y revolvemos hasta que quede la chía por todo el botecito.
- Los metemos en la nevera durante 3 horas como mínimo. Si lo dejamos la noche entera estará aún más duro y seguirá estando muy bueno.
- Por último, antes de servirlo, echaremos los copos de avena por encima y los arándanos que habíamos reservado.
¡Que os preste mucho!

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